
Elisa
Un medallón de dimensiones generosas en el que el delicado relieve de la artemisa ocupa toda la superficie.
Sus finas líneas se extienden por la pieza formando una trama vegetal ligera y compleja, dejando aparecer entre ellas el fondo pulido y brillante de la medalla. El contraste entre el relieve mate de la planta y la luminosidad del metal crea una composición de gran profundidad visual.
La escala de la pieza permite que esta delicada arquitectura vegetal adquiera presencia, mientras los espacios de metal descubierto aportan luz y ritmo a la composición.
Una medalla de carácter escultórico en la que la artemisa parece dibujada directamente sobre el metal, como una huella vegetal suspendida entre textura y luz.
Medidas: 4,3 x 5,4 cm
Material: Latón bañado en oro de 24 quilates
La artemisa está asociada desde antiguo a lo intuitivo, a aquello que se percibe antes de poder explicarse.
Su forma delicadamente fragmentada parece hablar de una mirada capaz de descubrir lo que permanece oculto a primera vista. Por eso simboliza intuición: la confianza en aquello que sabemos interiormente, incluso cuando todavía no podemos darle nombre.
También representa transformación. Su estructura cambia, se ramifica y se adapta, recordándonos que evolucionar no significa perder la propia identidad, sino encontrar nuevas formas de expresarla.
Y existe en ella una idea de independencia. La artemisa crece con una presencia propia, libre y espontánea, asociada a una fuerza que no necesita imponerse para hacerse sentir.
La artemisa nos invita a confiar en nuestra percepción, aceptar el cambio y avanzar desde un lugar profundamente propio.
Una belleza sutil que no busca llamar la atención, pero que revela cada vez más cuanto más cerca se observa.
El carácter singular de esta medalla nace de un prototipo modelado íntegramente a mano en arcilla tras incorporar la textura real del elemento natural, conservando su silueta, su arquitectura natural y las irregularidades microscópicas de su superficie.
La estructura de la medalla conserva el gesto manual del proceso. Un fino borde elevado, tallado a mano, enmarca la medalla. El asa de la medalla forma parte del modelado original, creada a mano deliberadamente orgánica e irregular.
El resultado une la precisión de una huella botánica real con las pequeñas decisiones del trabajo manual, haciendo visible tanto la naturaleza de la que parte la pieza como la mano que le dio forma.
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