


Ángeles
La huella real del diente de león da origen a este anillo de forma plana, concebido como una pieza esencial y a la vez profundamente singular.
El motivo botánico aparece en ambas caras del anillo, de modo que la planta acompaña la pieza desde los dos lados y envuelve el gesto con una continuidad sutil.
Su diseño, limpio y contenido, ha sido pensado para llevarse en el dedo meñique o en el anular, según la mano de quien lo elija. Esa versatilidad forma parte de su carácter: una pieza pequeña en escala, pero muy precisa en intención.
La superficie plana refuerza la presencia gráfica del relieve botánico, haciendo que la delicadeza del diente de león contraste con la firmeza de la estructura.
Un anillo que lleva al metal la libertad de transformarse, la belleza de soltar y la capacidad de renacer una y otra vez.
Material: Latón bañado en oro de 24 quilates
Su aparente fragilidad es engañosa: en su ciclo conviven fuerza, ligereza y una extraordinaria capacidad de volver a empeza
Después, esa forma compacta se transforma en una esfera aérea de semillas dispuestas para desprenderse y viajar con el viento.
Su capacidad para prosperar en lugares inesperados y reaparecer una y otra vez lo convierte en una planta íntimamente ligada a la idea de persistencia y renovación.
El diente de león contiene una de las metáforas más claras de la naturaleza: saber cuándo arraigar y cuándo soltar.
Por eso, para BOTANIC, representa libertad. No una libertad evasiva, sino la de aquello que confía lo suficiente en su propio ciclo como para dejarse llevar cuando llega el momento.
También habla de transformación. Su belleza no permanece fija: cambia, se abre, se deshace y se multiplica. Lo que parece final es, en realidad, comienzo.
Y simboliza renovación. El diente de león vuelve, insiste, reaparece. Su fuerza no está en resistirse al cambio, sino en hacer del cambio parte de su naturaleza.
Es una planta que recuerda que crecer no siempre consiste en retener. A veces consiste en abrirse, soltar y volver a empezar.
El carácter singular de cada anillo nace de un prototipo modelado íntegramente a mano en arcilla, sobre el que se incorpora la textura real del elemento natural, conservando su silueta, su arquitectura y las irregularidades microscópicas de su superficie.
La estructura del anillo conserva el gesto manual del proceso. La forma original se adapta cuidadosamente al volumen y la curva del dedo, manteniendo el carácter orgánico del elemento natural y evitando una geometría excesivamente perfecta.
Cada transición, borde y encuentro se modela a mano para integrar la huella natural en una pieza cómoda y escultórica, conservando pequeñas irregularidades deliberadas que forman parte de su identidad.
El resultado une la precisión de una huella natural real con las decisiones del trabajo manual, haciendo visible tanto la naturaleza de la que parte la pieza como la mano que le dio forma.
Elige opciones






