

Teodora
Tres flores reales de Achillea maritima dan origen a la composición de este anillo.
Sus formas se disponen sobre una superficie circular modelada a mano, conservando en metal los pequeños relieves, pliegues y estructuras de cada elemento vegetal.
Las tres flores aparecen próximas, pero ninguna pierde su identidad. Juntas crean una composición orgánica en la que cada forma sostiene visualmente a las demás, convirtiendo un elemento diminuto de la costa menorquina en una pequeña escena escultórica. El anillo es ajustable. Su sistema de ajuste se encuentra oculto bajo la medalla que porta la pieza, para ofrecer mayor comodidad al llevarlo y preservar una estética limpia y continua Un anillo que lleva al metal la unión, la resiliencia y la fuerza que nace de compartir un mismo lugar sin dejar de ser una misma.
Medidas: 2 cm ancho × 3 cm alto
Material: Latón bañado en oro de 24 quilates
Su aspecto suave y plateado contrasta con una extraordinaria capacidad para resistir junto al mar.
Observadas de cerca, revelan una complejidad casi escultórica: diminutas formas que, al agruparse, construyen algo mucho más fuerte que cada una por separado.
Una planta moldeada por el mar y por la necesidad de prosperar en un territorio en constante movimiento.
En Achillea maritima, lo pequeño adquiere fuerza cuando se reúne.
Sus flores no aparecen aisladas: crecen próximas unas a otras formando estructuras compactas capaces de resistir en uno de los paisajes más expuestos del Mediterráneo.
Por eso, para BOTANIC, representa unión: la fuerza que aparece cuando distintas individualidades comparten un mismo espacio sin dejar de ser ellas mismas.
También habla de resiliencia. Crece frente al viento, la sal y el movimiento continuo de la arena, adaptándose a un entorno que nunca permanece completamente estable.
Y simboliza pertenencia. Su identidad está profundamente ligada al litoral; es una planta que parece inseparable del paisaje que la ha formado.
Nos recuerda que pertenecer no significa desaparecer dentro de un conjunto. Significa encontrar aquello que nos une y, desde ahí, hacernos más fuertes.
El carácter singular de cada anillo nace de un prototipo modelado íntegramente a mano en arcilla, sobre el que se incorpora la textura real del elemento natural, conservando su silueta, su arquitectura y las irregularidades microscópicas de su superficie.
La estructura del anillo conserva el gesto manual del proceso. La forma original se adapta cuidadosamente al volumen y la curva del dedo, manteniendo el carácter orgánico del elemento natural y evitando una geometría excesivamente perfecta.
Cada transición, borde y encuentro se modela a mano para integrar la huella natural en una pieza cómoda y escultórica, conservando pequeñas irregularidades deliberadas que forman parte de su identidad.
El resultado une la precisión de una huella natural real con las decisiones del trabajo manual, haciendo visible tanto la naturaleza de la que parte la pieza como la mano que le dio forma.
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