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EL PROCESO

Antes de ser joya, cada forma tuvo otra vida.

1. ENCONTRAR

No buscamos una flor bonita. Buscamos una forma que nos obligue a acercarnos. Puede ser una nervadura, un borde, una división, una superficie, una concha o una estructura difícil de explicar a primera vista.

2. Mirar más cerca

La selección empieza con una pregunta: ¿qué contiene esta forma? A veces descubrimos una respuesta al territorio. Otras, una organización extraordinaria del espacio. Y a veces, simplemente, una superficie que todavía no sabemos nombrar.

3. Preservar

A partir del elemento natural real creamos un molde que conserva relieve, textura, nervaduras, pliegues e irregularidades. No dibujamos la forma. Trabajamos desde una superficie que ya existía.

4. Cambiar de materia

La huella se transforma en latón y recibe un baño en oro de 18 quilates. La materia cambia. La identidad de la forma permanece visible.

CORALIA

Coralia y Coralia II no nacen de moldes directos de coral. Se tallan a mano en cera de abeja estudiando ramificaciones, vacíos y volúmenes de arquitecturas coralinas. La mano interpreta una lógica de crecimiento; después, la escultura se transforma en joya.

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