
Cecilia
Una delicada ramita de asfódelo recorre la superficie de la pieza, conservando la sucesión natural de su tallo y sus pequeñas estructuras florales.
A lo largo de la rama se alternan las flores abiertas con pequeños elementos que parecen capullos a punto de abrirse, creando un ritmo sutil y lleno de movimiento.
La composición conserva la ligereza de la planta original: un tallo fino del que nacen, a distintas alturas, sus pequeñas formas florales. Una pieza delicada y orgánica que captura un instante del ciclo de la planta, entre lo que ya ha florecido y aquello que todavía está por abrirse.
Medidas: 2,1 x 2,8 cm
Material: Latón bañado en oro de 24 quilates
El asfódelo está ligado desde la Antigüedad a una idea profundamente humana: la continuidad de la vida.
Su ciclo habla de renacimiento. Después de atravesar los periodos más secos del paisaje mediterráneo, vuelve a emerger y florecer. Su presencia recuerda que incluso después de una etapa de quietud puede aparecer de nuevo la vida.
También representa memoria. En la tradición griega, los prados de asfódelos formaban parte del imaginario del mundo de los muertos, vinculando esta planta con el recuerdo y con aquello que permanece más allá de la existencia.
Pero su significado no tiene por qué pertenecer únicamente al pasado.
El asfódelo puede hablar de aquello que permanece en nosotros mientras todo lo demás cambia: los recuerdos, los vínculos, las experiencias que nos han construido.
Y representa, finalmente, permanencia.
Una planta que vuelve a aparecer en el paisaje año tras año, arraigada a la tierra y capaz de prosperar en condiciones secas y difíciles.
El asfódelo nos recuerda que permanecer no significa quedarse inmóvil.
Significa tener raíces suficientemente profundas para poder volver a florecer.
El carácter singular de esta medalla nace de un prototipo modelado íntegramente a mano en arcilla tras incorporar la textura real del elemento natural, conservando su silueta, su arquitectura natural y las irregularidades microscópicas de su superficie.
La estructura de la medalla conserva el gesto manual del proceso. Un fino borde elevado, tallado a mano, enmarca la medalla. El asa de la medalla forma parte del modelado original, creada a mano deliberadamente orgánica e irregular.
El resultado une la precisión de una huella botánica real con las pequeñas decisiones del trabajo manual, haciendo visible tanto la naturaleza de la que parte la pieza como la mano que le dio forma."
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