
Tinita
Dos flores reales de una especie todavía por identificar dan origen a la composición de esta medalla.
Sus tallos ascienden desde la base y se separan suavemente, creando dos formas distintas que comparten un mismo origen. El metal conserva la silueta, los pequeños pliegues y la delicada arquitectura de cada flor.
Un borde orgánico modelado a mano enmarca la escena sin cerrarla por completo, reforzando la sensación de haber capturado un pequeño fragmento del paisaje tal como fue encontrado.
Una medalla que convierte una planta todavía desconocida en un símbolo de misterio, descubrimiento y todo aquello que aún está por revelarse.
Medidas: 1,3 × 2,5 cm
Material: Latón bañado en oro de 24 quilates
Su especie podrá determinarse cuando vuelva a florecer este invierno. Hasta entonces, permanece como fue encontrada: una forma natural sin nombre, observada y conservada antes incluso de saber exactamente qué era.
Sus estructuras se abren en formas angulares y delicadas, casi como pequeñas coronas vegetales, creando una composición vertical, ligera y profundamente orgánica.
Su identidad botánica continúa pendiente de confirmación y formará parte de la historia de la pieza cuando el ciclo natural permita volver a encontrarla en flor y reconocer definitivamente su especie.
No todo necesita ser comprendido inmediatamente para tener valor.
Esta planta llegó a BOTANIC antes que su nombre. Primero apareció su forma, después su belleza y solo más adelante llegará la certeza de su identidad.
Por eso representa misterio: aquello que existe aunque todavía no podamos explicarlo por completo.
También habla de descubrimiento. Observar, esperar y volver a mirar forma parte de conocer la naturaleza. Algunas respuestas no se encuentran buscando más rápido, sino permitiendo que llegue el momento en que puedan revelarse.
Y simboliza posibilidad: ese espacio abierto que existe antes de saber exactamente qué será algo.
Su identidad permanece pendiente, pero su belleza ya estaba allí.
Quizá por eso esta pieza contiene una idea especialmente sencilla: no necesitamos conocer el nombre de todo para reconocer aquello que nos conmueve.
El carácter singular de esta medalla nace de un prototipo modelado íntegramente a mano en arcilla tras incorporar la textura real del elemento natural, conservando su silueta, su arquitectura natural y las irregularidades microscópicas de su superficie.
La estructura de la medalla conserva el gesto manual del proceso. Un fino borde elevado, tallado a mano, enmarca la medalla. El asa de la medalla forma parte del modelado original, creada a mano deliberadamente orgánica e irregular.
El resultado une la precisión de una huella botánica real con las pequeñas decisiones del trabajo manual, haciendo visible tanto la naturaleza de la que parte la pieza como la mano que le dio forma."
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