

Helena
Una hoja real de Phillyrea angustifolia da origen a la forma y textura de este anillo.
Su silueta estrecha y alargada se transforma en una pieza que acompaña la curva del dedo, mientras el metal conserva la nervadura y las pequeñas irregularidades de la superficie vegetal original.
La sencillez de la hoja adquiere así una presencia escultórica: una forma natural, depurada y firme que no necesita ornamentación para revelar su carácter.
Un anillo que lleva al metal la permanencia, la resistencia y la capacidad de adaptarse sin perder la propia esencia.
Medidas: Ancho 1 cm en parte más ancha; 0,6 mm en parte más estrecha; diámetro 2,1 cm
Material: Latón bañado en oro de 24 quilates
Discreta en apariencia, está extraordinariamente adaptada a entornos secos, luminosos y exigentes, donde permanece verde incluso cuando las condiciones se vuelven difíciles.
Una forma sencilla y esencial en la que la resistencia se expresa sin necesidad de exceso.
Su capacidad para conservar las hojas durante todo el año convierte su presencia en una constante dentro de un paisaje sometido a cambios intensos de luz, temperatura y disponibilidad de agua.
Phillyrea angustifolia no necesita condiciones perfectas para permanecer.
Crece bajo el sol mediterráneo, soporta largos periodos de sequía y conserva sus hojas cuando otras especies necesitan desprenderse de ellas para sobrevivir.
Por eso, para BOTANIC, representa permanencia: la capacidad de conservar lo esencial incluso cuando las circunstancias cambian.
También habla de resiliencia. No de una resistencia rígida, sino de una fortaleza silenciosa que permite atravesar entornos exigentes sin perder la propia naturaleza.
Y simboliza adaptación: comprender el lugar que habitamos, utilizar aquello que tenemos y encontrar una manera propia de seguir creciendo.
Su fuerza no resulta evidente a primera vista. Está contenida en su estructura, en la firmeza de sus hojas y en una manera profundamente mediterránea de existir: hacer mucho con poco y permanecer.
El carácter singular de cada anillo nace de un prototipo modelado íntegramente a mano en arcilla, sobre el que se incorpora la textura real del elemento natural, conservando su silueta, su arquitectura y las irregularidades microscópicas de su superficie.
La estructura del anillo conserva el gesto manual del proceso. La forma original se adapta cuidadosamente al volumen y la curva del dedo, manteniendo el carácter orgánico del elemento natural y evitando una geometría excesivamente perfecta.
Cada transición, borde y encuentro se modela a mano para integrar la huella natural en una pieza cómoda y escultórica, conservando pequeñas irregularidades deliberadas que forman parte de su identidad.
El resultado une la precisión de una huella natural real con las decisiones del trabajo manual, haciendo visible tanto la naturaleza de la que parte la pieza como la mano que le dio forma.
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