
Francisca
Dos delicadas estructuras florales de verónica ocupan el centro de la pieza, dispuestas sobre una medalla ovalada de proporciones generosas.
Alrededor de la composición, un marco orgánico cuidadosamente modelado a mano recoge y enmarca los elementos botánicos, aportando a la pieza una silueta irregular y delicada que contrasta con la geometría serena del óvalo.
La escala de la medalla permite apreciar la sutileza del relieve y la particular arquitectura de la verónica, mientras el marco introduce ese gesto artesanal que hace que la pieza se sienta más cercana a un pequeño objeto escultórico que a una medalla convencional.
Una composición equilibrada entre estructura, delicadeza y gesto manual.
Medidas: 4,3 × 5,4 cm
Material: Latón bañado en oro de 24 quilates
La verónica representa una forma de delicadeza que no es fragilidad.
Sus pequeñas flores aparecen sobre tallos finos y ligeros, creciendo sin imponerse y ocupando el espacio con una presencia casi discreta. Su belleza no busca dominar el paisaje, sino formar parte de él.
Por eso habla de esperanza: de aquello pequeño que aparece, crece y encuentra su lugar incluso en los espacios más sencillos.
También simboliza confianza. Hay algo profundamente sereno en su manera de crecer: una forma de avanzar sin necesidad de hacerse grande para hacerse visible.
La verónica nos recuerda que no todo lo valioso necesita imponerse.
Que la delicadeza puede ser una forma de fortaleza.
Que lo pequeño puede dejar una huella profunda.
Y que confiar también significa permitirnos crecer a nuestro propio ritmo.
El carácter singular de esta medalla nace de un prototipo modelado íntegramente a mano en arcilla tras incorporar la textura real del elemento natural, conservando su silueta, su arquitectura natural y las irregularidades microscópicas de su superficie.
La estructura de la medalla conserva el gesto manual del proceso. Un fino borde elevado, tallado a mano, enmarca la medalla. El asa de la medalla forma parte del modelado original, creada a mano deliberadamente orgánica e irregular.
El resultado une la precisión de una huella botánica real con las pequeñas decisiones del trabajo manual, haciendo visible tanto la naturaleza de la que parte la pieza como la mano que le dio forma."
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