

Elvira
El relieve real de un capullo de malva da origen al motivo central de este anillo.
Su pequeña arquitectura vegetal se conserva en metal con sus pliegues, volúmenes e irregularidades, creando una forma orgánica que emerge sobre una superficie circular modelada a mano.
El contraste entre el fondo contenido y el relieve del capullo convierte la pieza en una pequeña escena escultórica: una forma cerrada que parece estar a punto de desplegarse. El anillo es ajustable. Su sistema de ajuste se encuentra oculto bajo la medalla que porta la pieza, para ofrecer mayor comodidad al llevarlo y preservar una estética limpia y continua Un anillo que lleva al metal la idea de potencial, transformación y belleza antes de revelarse por completo.
Medidas: 1,2 cm ancho × 3 cm alto
Material: Latón bañado en oro de 24 quilates
Antes de desplegar su flor, concentra toda su arquitectura en un pequeño capullo: una forma cerrada, protegida y llena de potencial.
Sus pliegues, irregularidades y pequeños relieves crean una forma casi escultórica que contiene, todavía recogida, la complejidad de la flor que está a punto de aparecer.
Son plantas capaces de aparecer espontáneamente en lugares sencillos y transformarlos con una floración delicada, recordándonos que la belleza no siempre necesita un escenario perfecto para surgir.
Esta pieza no nace de la flor abierta, sino del instante anterior.
El capullo contiene algo que todavía no puede verse por completo. Por eso, para BOTANIC, representa potencial: todo aquello que ya existe dentro de nosotros aunque todavía no haya encontrado su forma definitiva.
También habla de transformación. El capullo no está terminado, pero tampoco está incompleto. Es una etapa necesaria del proceso: un momento de concentración antes de abrirse y convertirse en otra cosa.
Y representa protección. Mientras la flor se forma, permanece resguardada dentro de una estructura que la sostiene hasta que llega el momento adecuado para mostrarse.
Hay algo especialmente poderoso en ese instante previo: no exige acelerar el proceso ni anticipar el resultado.
El capullo de malva recuerda que también hay belleza en aquello que todavía está sucediendo.
El carácter singular de cada anillo nace de un prototipo modelado íntegramente a mano en arcilla, sobre el que se incorpora la textura real del elemento natural, conservando su silueta, su arquitectura y las irregularidades microscópicas de su superficie.
La estructura del anillo conserva el gesto manual del proceso. La forma original se adapta cuidadosamente al volumen y la curva del dedo, manteniendo el carácter orgánico del elemento natural y evitando una geometría excesivamente perfecta.
Cada transición, borde y encuentro se modela a mano para integrar la huella natural en una pieza cómoda y escultórica, conservando pequeñas irregularidades deliberadas que forman parte de su identidad.
El resultado une la precisión de una huella natural real con las decisiones del trabajo manual, haciendo visible tanto la naturaleza de la que parte la pieza como la mano que le dio forma.
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