
Benita
Un único trébol blanco de tres hojas ocupa el centro de esta pequeña medalla circular, presentado de frente y conservando la sencillez de su forma natural.
La composición, limpia y contenida, hace que las tres hojas se conviertan en el único motivo de la pieza. Su formato redondo y su escala íntima refuerzan la sensación de estar ante un pequeño amuleto de la suerte, una joya sencilla para llevar cerca.
Una pieza esencial y simbólica, en la que la fuerza del trébol reside precisamente en su forma más reconocible: tres hojas, un deseo y un pequeño gesto de fortuna.
Medidas: 1,6 x 2,4 cm
Material: Latón bañado en oro de 24 quilates
Pequeño, rastrero y de formas delicadas, el trébol blanco se reconoce por sus hojas trifoliadas y sus pequeñas flores reunidas en cabezuelas redondeadas. Una planta humilde cuya estructura encierra una poderosa carga simbólica.
Sus tres foliolos nacen de un mismo punto y se abren formando una composición equilibrada y reconocible. Las flores, agrupadas en pequeñas esferas, aportan una segunda geometría delicada y compacta.
Originario de Europa, el trébol blanco se ha extendido ampliamente por regiones templadas de todo el mundo. Es habitual en praderas, caminos y terrenos abiertos, donde crece de forma espontánea y cercana.
FORTUNA · UNIÓN · PROTECCIÓN
El trébol blanco está íntimamente ligado a la fortuna. Su presencia cotidiana y su asociación cultural con la buena suerte han convertido sus tres hojas en uno de los símbolos vegetales más reconocibles.
Pero el trébol también habla de unión. Tres partes nacen de un mismo centro y, sin perder su individualidad, forman una única estructura. Una imagen sencilla de aquello que encuentra fuerza al permanecer unido.
De ahí surge también una idea de protección. Llevar el trébol cerca puede entenderse como llevar consigo un pequeño amuleto: un objeto que recuerda aquello que deseamos preservar y aquello que esperamos encontrar en el camino.
La composición de tres tréboles intensifica esta lectura.
Tres formas.
Tres centros.
Una misma intención.
Una pequeña arquitectura vegetal convertida en símbolo de aquello que queremos atraer, conservar y llevar con nosotros.
El trébol blanco está íntimamente ligado a la fortuna. Su presencia cotidiana y su asociación cultural con la buena suerte han convertido sus tres hojas en uno de los símbolos vegetales más reconocibles.
Pero el trébol también habla de unión. Tres partes nacen de un mismo centro y, sin perder su individualidad, forman una única estructura. Una imagen sencilla de aquello que encuentra fuerza al permanecer unido.
De ahí surge también una idea de protección. Llevar el trébol cerca puede entenderse como llevar consigo un pequeño amuleto: un objeto que recuerda aquello que deseamos preservar y aquello que esperamos encontrar en el camino.
La composición de tres tréboles intensifica esta lectura.
Tres formas.
Tres centros.
Una misma intención.
Una pequeña arquitectura vegetal convertida en símbolo de aquello que queremos atraer, conservar y llevar con nosotros.
En BOTANIC, las formas y relieves botánicos no se interpretan ni se dibujan: proceden directamente de elementos naturales reales, recogidos uno a uno en la isla de Menorca y reproducidos mediante moldes que permiten conservar hasta sus detalles más sutiles.
El carácter singular de esta medalla nace de un prototipo modelado íntegramente a mano en arcilla tras incorporar la textura real del elemento natural, conservando su silueta, su arquitectura natural y las irregularidades microscópicas de su superficie.
La estructura de la medalla conserva el gesto manual del proceso. Un fino borde elevado, tallado a mano, enmarca la medalla. El asa de la medalla forma parte del modelado original, creada a mano deliberadamente orgánica e irregular.
El resultado une la precisión de una huella botánica real con las pequeñas decisiones del trabajo manual, haciendo visible tanto la naturaleza de la que parte la pieza como la mano que le dio forma."
El carácter singular de esta medalla nace de un prototipo modelado íntegramente a mano en arcilla tras incorporar la textura real del elemento natural, conservando su silueta, su arquitectura natural y las irregularidades microscópicas de su superficie.
La estructura de la medalla conserva el gesto manual del proceso. Un fino borde elevado, tallado a mano, enmarca la medalla. El asa de la medalla forma parte del modelado original, creada a mano deliberadamente orgánica e irregular.
El resultado une la precisión de una huella botánica real con las pequeñas decisiones del trabajo manual, haciendo visible tanto la naturaleza de la que parte la pieza como la mano que le dio forma."
Llevar contigo un pequeño símbolo de fortuna.
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Benita
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